
Era a mediados del siglo XX, cuando los agricultores de los alrededores de Santa Juana (Tanahuillín, Espigado, Torre Dorada , Colico, Purgatorio), llevaban a Lota los productos de sus cultivos y productos agrícolas, Lo hacían en carretas tiradas por bueyes. Cinco , siete o más carretas, se juntaban para efectuar la travesía. Partían de Huallerehue –dicen los antiguos- y comenzaban a ascender los barrosos caminos hacia la montaña: subir y bajar lomas, atravesar extensos barrizales, descansar en los lugares adecuados para tomar agua, dar pasto a los animales, soltar los brutos y los hombres preparar un mate o un jarro de café que llamaban “ charro”. El “charro” era un tarro vacío de Nescafé o durazno en conserva, al que se le había atado una asa de alambre. En él se calentaba el agua, sobre una hoguera encendida a la vera del camino. Era para calentar el cuerpo, era para comenzar a conversar con los vecinos, era para compartir un trago de aguardiente. Eso decía Don Enrique Cruz. Eso decía antes, cuando él vivía.
“Crujiendo, rechinando, quejándose de todo
Avanza la carreta por sobre el barro gris”
Subían así los brutos la “ Subida de los Cruces”, pasaban luego por el “ Bajo de las Canogas” hasta “Las Heritas” y entre descanso y decanso, los brutos bufando y las carretas rechinando con el barro hasta los ejes, se llegaba a “ La Vuelta del Peumo”. Se alcanzaba a media tarde “ La Fundición” y luego “ Pan de Azúcar”, donde Don Berto Cisterna, - que en ese tiempo era sólo un niño- gustaba pasar a preparar una chupilca de agua con harina, mientras los brutos tomaban agua y descansaban unos minutos.. Luego venía “ La Vuelta del Caballo” y finalmente se alcanzaba “ El Cierre”, ya bien avanzada la tarde. Allí había una explanada, un llano, donde las carretas y sus ocupantes se tendían a descansar. Soltar los yugos y alimentar a los brutos, darles agua y amarrarlos para que no se dispersen. Los hombres encendían una fogata y calentaban sus “charros” con café y un poquito de aguardiente. Se tiraba una frazada bajo la carreta y a dormir hasta la madrugada siguiente. En ese tiempo no había Nylon ni plásticos. Era sólo una frazada para pasar la noche lo más cerca de la fogata para no dar “ diente con diente”.
A las 5 de la mañana del día siguiente, las carretas volvían a ponerse en movimiento, aún con noche. “Crujiendo, rechinando, quejándose de todo
Avanza la carreta por sobre el barro gris”
“Crujiendo, rechinando, quejándose de todo
Avanza la carreta por sobre el barro gris”
Subían así los brutos la “ Subida de los Cruces”, pasaban luego por el “ Bajo de las Canogas” hasta “Las Heritas” y entre descanso y decanso, los brutos bufando y las carretas rechinando con el barro hasta los ejes, se llegaba a “ La Vuelta del Peumo”. Se alcanzaba a media tarde “ La Fundición” y luego “ Pan de Azúcar”, donde Don Berto Cisterna, - que en ese tiempo era sólo un niño- gustaba pasar a preparar una chupilca de agua con harina, mientras los brutos tomaban agua y descansaban unos minutos.. Luego venía “ La Vuelta del Caballo” y finalmente se alcanzaba “ El Cierre”, ya bien avanzada la tarde. Allí había una explanada, un llano, donde las carretas y sus ocupantes se tendían a descansar. Soltar los yugos y alimentar a los brutos, darles agua y amarrarlos para que no se dispersen. Los hombres encendían una fogata y calentaban sus “charros” con café y un poquito de aguardiente. Se tiraba una frazada bajo la carreta y a dormir hasta la madrugada siguiente. En ese tiempo no había Nylon ni plásticos. Era sólo una frazada para pasar la noche lo más cerca de la fogata para no dar “ diente con diente”.
A las 5 de la mañana del día siguiente, las carretas volvían a ponerse en movimiento, aún con noche. “Crujiendo, rechinando, quejándose de todo
Avanza la carreta por sobre el barro gris”
No hay comentarios:
Publicar un comentario